ANALISIS MODAL DE FALLOS Y EFECTOS (AMFE)

Sobre todo relacionado con las últimas entradas (DISEÑO Y DESARROLLO EN LA ISO 9001, ELEMENTOS DE ENTRADA EN EL DISEÑO SEGÚN ISO 9001, PLANIFICACION DEL DISEÑO), me parece interesante cederle un pequeño hueco a la conocida herramienta de mejora AMFE.  El AMFE es una metodología de trabajo en grupo.  Aunque se puede utilizar para evaluar sistemas, diseños, procesos… , sobre todo es utilizada para analizar el diseño en cuanto a la forma de que ocurran los fallos.  Se hace una estimación de sus efectos, para minimizar la gravedad y la frecuencia.El AMFE es una metodología de trabajo en grupo. Se utiliza para evaluar sistemas, diseños, procesos… en cuanto a la forma de que ocurran los fallos. Se hace una estimación de sus efectos, para minimizar la gravedad y la frecuencia. Un análisis modal de fallos y efectos (AMFE) es un procedimiento de análisis de fallos potenciales. Se utiliza un sistema de clasificación determinado por la gravedad o efecto de los fallos en el sistema. Es un proceso lineal y tiene 3 fases principales. Sin embargo es necesario un trabajo previo que nos dé información sobre la resistencia y la historia de lo que se va a analizar. Hay que describir el sistema y su función para poder realizar un buen análisis. Esto se puede implementar con un diagrama de bloques para obtener una visión general que nos dé información de los principales pasos y su interrelación en el proceso a analizar. El siguiente paso es crear una hoja de trabajo con todo lo necesario utilizando como base el diagrama de bloques anterior.

AMFE Tabla

 

 

AMFE Flujo

–          Gravedad (G).  Determinar la gravedad de los efectos.  Cada efecto recibe un número de gravedad (G) que van desde el 1 (sin peligro) a 10 (crítico). Estos números a priorizar los modos de fallo y sus efectos.  Si la gravedad de un efecto tiene un grado 9 o 10, se debe considerar cambiar el diseño eliminando el modo de fallo o protegiendo al usuario de su efecto.  Un grado 9 o 10 está reservado para aquellos efectos que causarían daño al usuario

–          Frecuencia (F).  Determinar la frecuencia con la que puede ocurrir la(s) causa(s).  Es importante tener definidas todas las causas asignadas al modo de fallos.  El modo asignar el número de probabilidad del 1 al 10.  Siendo 1 poco frecuente y 10 muy frecuente.  Las acciones deben de desarrollarse si la incidencia es alta (>4 para fallos no relacionados con la seguridad y >1 cuando el número de severidad del paso 1 es de 9 o 10)

–          Detectabilidad (D).  Determinar la defectibilidad de los fallos con los controles existentes.  Cada combinación de los dos pasos anteriores recibe un número de detección (D), 1 es detectabilidad baja y 10 detectabilidad alta.

Una vez tenemos todos los factores analizados y valorados hay que calcular el NPR, número de prioridad del riesgo conocido.  Esta parte no es importante para la selección del plan de acciones, pero si ayudan en la evaluación.  Para obtener el NPR, solo tenemos que multiplicar los tres valores anteriores obtenidos.  Para las combinaciones de más de una causa se utiliza el mayor producto, es decir cada modo de fallo tiene que tener un único NPR.  Así los modos de fallo con mayor NPR, son los tienen que recibir la mayor prioridad para definir y desarrollar las acciones correctivas.

Una vez implementadas las acciones, se debe comprobar el número de prioridad del riesgo, esto nos confirmará las mejoras.  Es recomendable actualizar el AMFE siempre que se realicen cambios.  En resumen el AMFE está enfocado para:

–          Eliminar el modo de fallos (alguno son inevitables eliminarlos)

–          Minimizar la frecuencia del modo de fallos

–          Aumentar la detección